domingo

Ye_yé y Ocu_listas


La inauguración fue un domingo, el primero de la estación "Otoño", justo aquel en el que las hojas en diferentes tonos (de marrón) sonaban para conducir a todo el que caminaba por la calle al nuevo establecimiento.
Una campanita de estas que cuelgan del cielo de las tiendas sin techo sonaba con diferente melodía cada vez que alguien atravesaba la puerta. Recuerdo una rumba cuando entró un chico de aspecto ténebre, un ska con una señora regordeta de las que dan ganas de abrazar, una bachata con un rubio de esos tan claro que permite verle las intenciones...cuando la puerta se cerraba se escuchaba el silencio, hasta que algún nuevo desconocido volvía a atravesarla.
Claramente al entrar conocías el olor de un ambientador de castañas asadas y carbón. Un abrazo de Noviembre te ponía una bufanda para que caminases por los pasillos en los que el viento azotaba fuerte y un impulso de Diciembre te colocaba las botas de agua para que chapoteases por los pasillos de Abril aguas Mil. Una pareja vestidos de 31 patinaban por los pasillos ofreciendo canapés de 12 uvas y propósitos.
El día de la inauguración no pude hacer nada. Tuve que esperar a los siguientes domingos para con los ojos cerrados volver a aquel lugar al que solo se podías ir siguiendo el crujir de las hojas de la estación Otoño. Hice una lista con las cosas que necesitaba, imaginaba que las Listas saben reconocer lo realmente necesario. La escribí con color oscuro para que le quedasen claros los puntos que necesitaba:
Un vaso de suspiros. Un sol sostenido. Un sombrero de taza (los de copa me resultaban demasiado serios por aquella época). Un fado de ternura. Mil(anés) abrazos. Un tetrabrik de caricias. Una escoba voladora, si podía ser alfombra con cojines mejor...etc, etc, etc...
Para mi sorpresa Gato salió al mostrador al sonar la campanita dorada que pulsé para avisar que estaba dispuesta a comprar. Me llevó hasta una sala donde reguló mi vista con un telescopio, tras leerle las constelaciones, los planetas y tatuar a un marciano me entregó una caja con unas gafas de sentir.
Ahora, cada vez que dejo de sentirme bien, espero al domingo, para volver a ciegas con el chasquido de las hojas hasta la tienda y que me gradúen los cristales de mis gafas.

*más cosas incomprensibles y números de Reynolds en:http://www.youtube.com/watch?v=kZhIGtyyH7c&feature=related

5 comentarios:

  1. ¿Has cambiado la plantilla?

    Y las fotos, molan! tanto o más que el Otoño :)

    Besicos

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  2. Cuánta magia!
    Me he sentido como si estuviera leyendo un cuento. Perdoname que hacía tiempo que no entraba en este lugar, está más bonito que nunca.
    El Otoño inspira demasiado.
    Un beso

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  3. Hay que hacer que los domingos sean bonitos y no huecos de soledad.

    Pd. ¡Adoro el fondo de tu blog!

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  4. Querida, podría usted pasarme las señas de este lugar quiero nueva graduación para mis gafas que están rotas :(

    abrazo bien visto.

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  5. Un placer conocerte. Fantasía es realidad, palabras son verdad disfrazada de mentira.

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