miércoles


A menos de cero grados todo sucede a cámara lenta. Añade a esto la lana de su jersey, poco aerodinámica.
El sonido pierde velocidad y la luz llega tarde.
En la azotea ya cae la escarcha, son las 6 de la tarde, pero tiene que comenzar a mojarlo todo temprano o le faltará tiempo.
Sale de casa, se aleja como una maquina de vapor en lugar de respirar parece que se esta fumando media Habana.
Tarda el doble en llegar al supermercado, el termómetro dice que hace mas frío. Esta temperatura es un orgasmo para su mente. Tiene que poner tanto esfuerzo en avanzar que su pensamiento está despreocupado en la nada, está libre, tranquilo como el de las mujeres mayores que sentadas con las manos cruzadas le dan vueltas a sus dedos.
De pronto el hombre invisible le abre las puertas del establecimiento y propinandole una bofetada caliente lo despierta. La calefacción lo acelera y se mueve rápido rápido rápido rápido rápido entre estanterías, algo mas lento en la zona de congelados y ultra-rápido ultra-rápido ultra-rápido en la zona de panadería. Tambien piensa rápido, cientos de pensamientos se escanean en sus neuronas, pasan sobre cinta transportadora recorriendo todas las arrugas de su cerebro, se comprueba su valía, y se aceptan o rechazan. Las pupilas tiemblan rápido mirándolo todo, captando todo lo que bombardea su entorno, letras estridentes quieren captar su atención, el sonido de la señorita Consuelo anunciando la oferta en la zona de cosmética hace que su atención tenga que dividirse en tantas partes que de pronto las miles de fibras que recorren su cuerpo están desconectadas unas de otras eufóricas intentando quedarse con todo. Se quita el jersey, se monta en los patines de la reponedora, coge el extintor y amarrandoselo a la cintura lo acciona propulsándose por todo el supermercado para terminar chocandose en la zona del queso. Como un roedor histérico lo devora todo, se salta toda la cola de gente que espera a pagar, para saludar a la cajera. Espera en la puerta a que el hombre invisible se la vuelva a abrir, mientras se pone el jersey. Esta vez la bofetada propinada por el hombre es fría. Llena de odio.
T___o____d____o___ v____u____e____l____v_____e___a___i____r__
__m____u____y____l____e____t___o____m___a____s__
__q____u____n____u___u
n_____c____a
Ha empezado a llover y las gotas de lluvia se congelan en el aire. Tiene envidia de las gotas de agua. Quiere flotar y quedarse congelado un ratito más antes de volver. ¿Y si se quedase parado un ratito más?

En el camino de mi casa al super hay una nueva estatua, me parece tan real que a veces pienso que es alguien que se quedó congelado disfrutando de este frío y observando la neurosis navideña por comprar, comprar, comprar, comprar, comprar.... Parece que los langostinos y el jamón solo los dá la navidad.


5 comentarios:

  1. Yo no creo que con el frío se haga todo más despacio, yo voy corriendo para pillar más calor :)

    Besicos

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  2. El último párrafo es 100% verídico.

    Yo también tengo envidia de las gotas de agua ;)

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  3. to___do___lo___que___veo___a__quí___es__pu__ra__ver__dad___que__me__ha___ce__vi__vir__fe___liz__liz___liz___.BESO!

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  4. El frío modifica la trayectoria de los peces.
    (Me ha venido a la cabeza)

    Hola,estoydevuelta. Québien.

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  5. La soledad es aprovechable al 100% pero, al menos en mi caso, no endulza nada, tan sólo te espera en casa, haciendo la comida, en una cama medio deshecha o haciendo pompas de jabón balanceándose en un columpio...te observa mientras pasas a su lado y siempre somos nosotros los que desviamos la mirada.
    Quizás me expresé mal cuando lo escribí...también es verdad que lo escribí a las 8 de la mañana... uff


    Un saludo

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