sábado




Siempre hay una energía inicial en todo. Una E sub cero. Aquel edificio tenia una E sub cero que le recorría los cimientos desde el sótano hasta la azotea .
El día que vi el cartel naranja con los números desgastados colgando de uno de sus balcones, supe que llevaba tiempo siendo menos preciado. Quizás sin saberlo fui una de las ultimas inquilinas de aquel hostal antes de que se pusiese en venta.
Pensarlo me hizo agridulce, pepinillo feliz de haber estado en aquel lugar antes de que sus noches no tuviesen nada que contar.
No logro hacer memoria suficiente para encontrar un instante en el que la fachada no tuviese ese color añejo, en los veinte años que estuve pasando por aquel lugar siempre pensé que de sus puertas solo podían salir personas en blanco y negro, con un puro en la boca y miles de negocios manchados de sangre bajo la chaqueta.
Para mi ese edificio tenia energía inicial de película de mafiosos. Yo la cree en mi mente y la fui alimentando con el tiempo. Le coloqué el aire cargado de humo, polvo e intriga. Las paredes altas con manchas de humedad en el rincón mas escondido, los pasillos estrechos, las escaleras empinadas con la baranda de madera, cuadros oscuros de fundadores del hostal, un timbre dorado de los que hacen clin-clin, Hola antiguas en una sala con sofás imitacion piel y una tele con botones y pantalla convexa.
Contribuía a esa farándula en mi imaginación una limpiadora experta en tiro de radiocasette encendido a la bañera de peces gordos, un mayordomo discreto con disponibilidad cien por cien y a buen precio, el dueño y la persona que lo sabia todo, La Recepcionista.

Este año, a medio giro del mundo acabe abriendo la puerta de ese lugar. No había limpiadora, de hecho estuve a punto de ir a otro lugar porque no encontraban quien pudiese limpiarlo, en recepción una chica joven conectada al chat me dio la llave y me indico donde se encontraba la habitación, no había mayordomo, no había dueño, no había inquilinos, excepto yo.

Lo curioso es que no me sentí triste ni defraudada. Mi mente seguía proyectando energía sobre las paredes, imaginaba detectives tomando notas y haciendo entrevistas a cada vuelta de esquina. La decadencia extrema de aquel lugar me termino de enamorar con ese ventilador lampara girando calima una tarde de agosto en la avenida Gran Capitán.

Todo tiene una energía sub cero, los edificios, las personas, las relaciones, los movimientos...tu la alimentas, la transformas, la usas o la ignoras.
Pero qué pasa cuando el edificio está en venta, le pintan la fachada y se empeñan en darle otra energía contraria a la que le dí yo. Qué pasa si la realidad quiere agotarme la fuerza y el amor.
Quizás el edificio realmente estaba cansado de historias para no dormir y era yo la única que quería darle vida.
Quizás mi imaginación me está haciendo ignorante.


*más hostal granados más mis noches esperando una señal menos mi energía en:http://www.youtube.com/watch?v=rrVDViSlsSM




6 comentarios:

  1. (por aquí una niña, echaba de menos a una chica ye_yé que conoció hace mucho tiempo para compartir colacao's.)

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  2. Qué ultratriste
    Colombo siempre estará en nuestro recuerdo

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  3. Hay que seguir luchando por que la realidad no se imponga a nuestra imaginación, por ignorantes que parezcamos, aunque en realidad seamos soñadores.

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  4. Siempre hay sitios que nos recargan las pilas, el mío se llama Pirineo

    Besicos

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  5. Ignorante, no lo creo, soñadora sí. No sé que sería de mi vida si mi cabeza no tintara cada uno de mis momentos a su manera y con sus colores. Soñar no es malo, es otro modo de vida.
    Me ha gustado mucho, un beso muy fuerte :)

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  6. ignorante?? pero tú te has leídoo!!! esa energía, esa imagen... siempre quedará en tu cabeza! y encontrarás otro lugar donde proyectarla, al menos mírate lo que has sido capaz de escribir gracias a eso :)

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