jueves

Consiguió vencer al vacío que succionaba el tapón y mantenía la mermelada en unas condiciones ideales de temperatura y presión. Con un giro (de) muñeca 


Plap.


El olor a arándanos reptaba abriéndose paso entre las tazas de café, el pan tostado y los bostezos matinales de M.  


aaaah....


Y las condiciones de contorno cambiaron para la mermelada y para él, la acarició y la posó sobre el pan.
R apoyo su mejilla sobre A, aprovechando el eclipse mental de éste ante el espectáculo que se avecinaba sus pecas marcharon de puntillas y  talones hasta su hombro para quedarse allí.
La extendió cubriendo cada migaja de pan, hasta esas que sobresalen para alegrar los mordiscos, era importante que todos los pepitas quedasen en un buen hueco en ese rito del sabor.
O encendió la radio. 
M arqueo una sonrisa consciente de que todos estaban esperando a verle hundir su bigote en la mermelada .


Un bocado 


Y entonces parpadeas, el cocodrilo sale de la nevera, te arranca el corazón se lo da a M que hace trizas de mermelada, estas deseando que lo haga. La temperatura sube, te evaporas y entras entre suspiros para cosquillerar sus hormonas, las tuyas también. 


Ñam.


de petit té_comí.





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