viernes

Cerró los ojos para agudizar el olfato cuando entró a la librería, repitiendo, muy metódica, el rito de siempre. Libros acariciados una o varias veces, conoció ese lugar en sus primeros meses en Sevilla y se quedó entre aquellas hojas amarillas que simulaban un otoño literario y crujían sus huesos con cada lectura el resto de años. Saludó a la propietaria, la tenia en gran estima por haber hecho de la segunda mano un lugar tan exquisito y se perdió  rasgando cantos de libros en el primer pasillo.
Necesitaba una nueva adquisición, abrió La suma de los días y comenzó a leer las primeras páginas. Era importante que el primer contacto visual fuese intenso, lo fue, ese, y el levantamiento de parpados que le atrapó en una mirada de almendra al otro lado del estante. Leía Nocilla Dreams quizás buscando como ella un primer contacto pasional.
Bajaron los parpados e intentaron continuar con la lecturas. Con el libro entre las manos recorrió de memoria los pasos que la llevaban al rincón de lectura y se hundió en el sillón. Durante media hora no pasó pagina concentrando la energía en calmar el cosquilleo  en el cuello de su estomago, hasta que una fuerza le arranco la mirada de las letras y la hipnotizo en el pestañear de las barbas de Nocilla Dream. 
Posó a Isabel Allende en la mesa sin separar la mirada reciproca y marchó.
Hoy vuelve cerrando los ojos al entrar, saludando a la propietaria con una sonrisa y rasgando cantos de libro buscando con esperanza el florecer de los almendros, ha caminado de memorias los pasos y se ha sentado Con la suma de los días de nuevo en el mullido sillón. En la mesa Nocilla Dreams le esperaba para compartir otra media hora de lectura y revolver de estómagos.


Esta claro que él también busca caricias de segunda mano que aman como la primera vez.

Historias de Librería.


*más besos de tuperware en : http://www.youtube.com/watch?v=sng_CdAAw8M


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