domingo

Es el segundo del atardecer, un perfil de tonalidades aguantan el equilibrio sobre el horizonte que se ha convertido en una linea que separa dos espacios infinitos. 
Y en mitad del infinito.....shhh shhh shh, a merced de las olas (que son las caricias del mar), shh shh shh.... el barco.


La mitad de infinito.

La teoría espacial,   la pérdida de la consciencia temporal,  la sensación de felicidad ligada finamente a una desvinculación de la realidad.  La capacidad de olvidar durante una franja horaria incuantificable que   el mundo continua girando. La sensación de la mente en blanco, de tranquilidad, de cubrir hasta el último escalón de todas las pirámides de necesidades. La hipersensibilidad crónica y por vicio, el silencio, el roce de los suspiros. La paz.


El infinito entero.

Tras dos semanas de viaje, aun no habían conseguido poner nombre a aquel barco. Lo compraron a un señor que a los cincuenta había decidido hacer real su idea bohemia de una librería-café para marineros, navegaba de puerto en puerto ofreciendo a los pescadores buena lectura, ron y café. Los tiburones le arrancaron la ilusión, o quizás fue la falta de interés de los marineros, al comprarlo ellos prefirieron aferrarse a la primera idea,  aquel barco no merecía ese desprecio. 
Todo formaba parte de una investigación, un estudio con finalidades empresariales, el diseño de una máquina capaz de aportar a las personas la felicidad del infinito en un espacio reducido no mayor al de una habitación. En la primera lluvia de ideas para llevar a cabo el proyecto surgió la necesidad innegable de conocer el infinito. En la segunda lluvia de ideas concretaron que el infinito debía encontrarse en la fina linea que une el horizonte. En la ultima tormenta de ideas, encontraron a aquel señor con la barriga de su buque llena de libros y se enamoraron.


El infinito más infinito.

Tras dos semanas de viaje hoy han llegado a ver el mar tan plano como un plato, la linea del horizonte en este atardecer más nítida que nunca. Huelen a sal y a investigación. Un observador externo a la situación sería consciente de que han triunfado en el estudio,  de que en ese instante en mitad de la nada ya tienen la clave para hacerse con el mercado japones de la sensación de la felicidad empaquetada al vacío en cabinas para pisos de treinta metros.

Pero ellos habían sobrepasado la linea, a ellos ya los atrapó el infinito...

...la teoría espacial,   la perdida de la consciencia temporal,  la sensación de felicidad ligada finamente a una desvinculación de la realidad....  la hipersensibilidad crónica y por vicio, el silencio, el roce de los suspiros. La paz.

Historias de barco.




*más cruceros por espaldas infinitas en : http://www.youtube.com/watch?v=s0aaJgPGTig




2 comentarios:

  1. ¿Y el infinito es bueno o malo? Quizás esos hombres hallaron un buen refugio para quitarse la sal.


    Un abrazo

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