martes

Historias de cocina.

Pump.

Sintió el frio de los azulejos sobre su espalda semidescubierta. 

La empujó fuerte, con la mirada incandescente y la expresión seria. Una invitación sutil a finalizar el juego, a dejar de jugar con fuego. Miro el reloj, la volvió a mirar a ella, giró los ojos hacia el horno encendido:
-Queda poco para cenar. 
Y la frase sonó a orden del ejercito, a madre enfadada a punto de dejarte sin salir, a suspenso, a abortaje de misión, a game over nena retumbando en las paredes, a pastel quemado, a fin. 

Bloqueada contra la pared de la cocina, sentía como las manos de él, mojadas por el agua de los platos, le agarraban la cintura de tal manera que ni miles de litros de jabón antigrasa le hubiesen permitido escurrirse.


Pero justo cuando iba a darse por vencida, el misterio antigrasa lo escurrió a él debajo de su vestido.

 
Y la cena, el horno, ellos dos.................salieron

   ardiendo



Historias de cocina.



*más simulacros de incendio y llamen a los bomberos en :     http://www.youtube.com/watch?v=u3JZa2lq2pU  

3 comentarios:

  1. ¡Fantástico!

    Imaginaba otra cosa y me ha sorprendido el final.

    Si no te importa, me quedo.

    Saludos

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  2. En serio, adoro tu manera de hilar palabras.
    Es lo que tiene jugar en la cocina, que puedes incendiarte.
    :)

    Miss Carrousel

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