viernes

X, Ye_yé y la Fibrasensible

-¿Qué quieres que te diga que ya no sepas?
-La fiebre siempre te pone lasciva y algo cruel. Echa algo por la boca que hoy no me importa nada.
-La fiebre solo me pone algo más enferma...y tu ya sabes de que fibra es el hilo que nos une.
-Aclaramelo.
-Me saltaré los pasos del Programa de ropa Mixta hasta el Aclarado para explicártelo, pero no me hago responsable de que se te encoja el alma si uso demasiada temperatura y revoluciones en el centrifugado.
-Escucho.
-Pues no hace falta...Solo mira: Ves estas tijeras y este hilo de algodón blanco. Cógelo de un extremo yo lo haré de otro. Ahora lo corto y como dijo un buen músico...cada uno conserva lo que no amarra....Ahora ven, que te abrazo con las piernas y si quieres puedes comerme la fibra sensible que aun me queda.



miércoles

Gato, Ye_yé y Laletrapequeña


Pedaleaba con efecto dinamo en la sonrisa, a mayor velocidad más se escondían las comisuras en las mejillas. No sabía si era el viento que cortaba o la música que había sonado esa mañana en su radio, pero algo, le hacia sentirse....la palabras exacta....VIVA.

Tenía un saco pleno de emociones que poner en la papelera, otro para llevar a reciclar y un último vacío para llenar. Lo más extraño que no todos los sentimientos tenían razón de estar en un saco y un destino... el que exista la prensa, los programas, los expertos...del corazón, no quiere decir que exista la Lógica del Corazón.

Pero no reparemos en eso.
Lo importante es que ese día se había levantado con una otra hipersensibilidad: pensaba en algo y lo sentía.

Pensaba en la montaña y respiraba el olor a pino y polvo de los carriles, le despeinaba el pelo el viento y parecía por momentos una niña de la jungla. Mientras escuchaba los cantes flamencos de su padre.

Pensaba en X y se sentía al borde del precipicio romántico difuso. Llamemos X al conjunto de ecuaciones de muchas incógnitas al que no había encontrado la variable exacta que resolviese el sistema, pero se contentaba con hacer cálculos estimados. Mientras escuchaba los cantes de Ray Charles.

No necesitaba pensar en Gato, porque sin pensar en el ya lo sentía...sabía que estaba cerca, entre su estomago al lado de un pulmón y en algún lugar del mundo. Pero no le preocupaba tener que recorrer el mundo en su búsqueda, porque para ello contaba con las Botas Rosas que él un día le había regalado.
Con sus Botas Rosas Ye_yé y con dulcipicas para desayunar, ella emprendió el viaje.






Con una caña de pescar y sin cebo era capaz de llenar toda una lonja de Bonitos...

...de Bonitos Corazones